Lo siniestro como experiencia estética (I)

   Para Sigmund Freud la estética no es esencialmente la ciencia que trata de comprender lo bello. El material de la estética, para él, es el subconsciente, independientemente de si eso implica lo bello o no. Por eso trata de comprender qué subyace bajo la apariencia de lo que llamamos siniestro. Nos atraen los sentimientos de tono positivo o bello, pero también nos acercamos a lo siniestro, como cuando ocurre un accidente de tráfico, un desmayo en la calle, o una exposición artística perturbadora o polémica. Los sentimientos repulsivos, desagradables o simplemente inquietantes también poseen ese poder de seducción.

   Heimlich, en alemán, significa lo familiar, doméstico o conocido, en cambio, Unheimlich, es lo siniestro, lúgubre o tenebroso. El psiquiatra Ernst Jensch ha apuntado que lo que puede convertir a algo en siniestro es cuando las cosas conocidas se ven afectadas por lo desconocido. Algo de cierto hay en ello, pero eso no implica necesariamente que todo lo insólito pueda ser siniestro. Hay algo más. Jensch habla de una incertidumbre intelectual, algo que nos desconcierta y por ello, cuanto más orientados estemos en el mundo, menos impresión nos producirá lo siniestro.

   Lo unheimlich, según el filósofo Schelling, es lo que debería permanecer oculto, pero que a veces se nos revela. Lo inesperado es lo que nos desconcierta. Volviendo a Jensch, eso ocurre cuando, por ejemplo, un objeto animado nos despierta dudas de que sea un ser viviente, o que un objeto sin vida se nos muestre animado. Eso ocurre, por ejemplo, con los autómatas del Tibidabo, los robots, o las muñecas de porcelana o cera. Puede que nos resulten siniestros porque esos automatismos presentes en lo inanimado nos recuerdan a las crisis epilépticas o la demencia, ya que provocan procesos espasmódicos y automáticos también en nosotros. Esa persistencia de la duda inquietante de lo inanimado, se traslada de la infancia a la vida adulta, cuando, de niños, aún no distinguíamos la frontera entre lo animado e inanimado y hablábamos a muñecos u objetos. Cuando aún no distinguíamos, apenas, las fronteras entre nuestro yo y el mundo. Es un efecto recurrente en lo artístico a la hora de evocar lo unheimlich, el sembrar la duda de lo animado.

   De todos modos, aunque nuestra racionalidad o nuestra orientación intelectual y racional sea suficiente como para no hallarse perdida en esos territorios ignotos, eso no mengua nuestra percepción de lo siniestro. Puede que sea lo que precisamente haga que lo disfrutemos como una exeriencia estética más. La experiencia psicoanalítica apunta que hay un terror recurrente en torno a la pérdida de la visión. Es una angustia infantil que persiste en la vida adulta. Es una de las mutilaciones más desagradables ¿Quién no recuerda con angustia la escena de la navaja de Un perro andaluz

by Sam Loyd

   Otra de las inquietudes siniestras es el concepto de duplicidad. El doble psicológico o físico nos desconcierta. El escritor romántico E.T.A. Hoffmann utilizó ese juego yoico en sus novelas para sembrar el desconcierto. Lo repetido, lo iterado como algo inquietante también lo encontramos en el matemático y escritor Lewis Carroll en su Alicia en el país de las maravillas, donde, aparte de los conceptos matemáticos que subyacen en la novela, los personajes se ven abocados a repeticiones demenciales. Pero bien es cierto, que, aunque inquietantes y siniestras algunas escenas y conceptos, no nos queda claro que lo inanimado en dicho cuento, al quedar animado eventualmente se convierta automáticamente en siniestro, como cuando tazas y relojes cobran vida. Todo ello, según Freud, alude a la sobreestimación narcisista que tenemos sobre nuestros propios procesos psíquicos. Es difícil abordar el problema desde el punto de vista freudiano, con lo cual habría que tratarlo meramente desde lo estético, lo cual, según Freud, le restaría valor psicoanalítico. Quizá sea una mera experiencia estética alimentada por temores freudianos ocultos, ancestrales, o arquetípicos como diría Carl Gustav Jung, pero lo cierto es que ello, está ahí.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s